miércoles, 19 de septiembre de 2012

ANDAHUAYLAS: UNA AVENTURA TRAS SONDOR “LA HUELLA DEL INKA”



El centro arqueológico llamado Sondor. (Foto: Cortesía Geolocation.ws)

Los Chankas no necesitaron poner más belleza pues sus valles y montañas lo tenían todo para sus ojos.
Los Chankas, antiguos pobladores de estas tierras nunca necesitaron crear portentosas obras de ingeniería ni grandes palacios o templos para sus gobernantes y sacerdotes, es más ni siquiera presentan una planificación ordenada en la construcción de sus viviendas
No necesitaron poner más belleza pues sus valles y montañas lo tenían todo para sus ojos, desde el agua que venía del cielo y el río hasta los frutos de una fértil tierra que podía alimentar a todos si se la trabajaba y respetaba como correspondía.
A tan solo 4 Km., siguiendo la carretera a Kakiabamba se encuentra un centro arqueológico llamado Sondor. Nos referimos a este conjunto de construcciones con fines, residenciales, religiosos y administrativos construidos durante el dominio Inka luego de ser vencido Anccohuayllo, el valiente general Chanka y sus miles de bravos guerreros por las tropas del joven Inca Yupanqui llamado después de su victoria: Pachacutec.
Destaca en este complejo una especie de pirámide cónica, rodeado de terrazas y laderas que se confunden con andenes. Para llegar a su parte superior se asciende por una escalinata de 120 m. de longitud y 1.80 m de ancho con descansos entre las gradas de piedra.
Allí en lo alto se encuentra un circulo dentro del cual se yergue una saliente rocosa natural considerado como Inti Huatana (reloj solar inka). A los ojos de un observador que haya leído en la historia del Perú sobre la extirpación de idolatrías Muyu Muyu, como se llama este monte, es un adoratorio destruido por orden de los curas pero que aún deja entrever en su cima un lugar sacro para los Inkas.
Fuente: Amigo Tour

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